La ley de la ciudad de refugio
Hay muchas leyes escritas en la Biblia. Entre ellas, la ley de la ciudad de refugio es muy misteriosa y profunda.

En el pasado, en Israel había una ciudad adonde podían huir las personas que habían matado accidentalmente a alguien. Se llamaba la ciudad de refugio. Había seis ciudades de refugio en todo Israel.

Entre los que huían a la ciudad de refugio, si se revelaba que habían cometido homicidio, eran asesinados. Una vez que una persona entraba en la ciudad de refugio, no podía ser liberada bajo fianza ni ningún otro bien. Solo había una manera de ser liberado de la ciudad de refugio y regresar a su ciudad natal: era cuando el sumo sacerdote, quien era ungido con el aceite santo, moría. Si alguno entraba en la ciudad de refugio hoy y el sumo sacerdote moría al día siguiente, entonces podía ser liberado de inmediato. Por otro lado, si el sumo sacerdote era menor que el acusado, este no podía salir de la ciudad de refugio por el resto de su vida.

El secreto escondido en la ciudad de refugio

De algún modo, la ciudad de refugio parece ser irracional. ¿Qué intenta decirnos? La ley es solo la sombra de los bienes venideros (He. 10:1). El proceso para que los pecadores confinados en la ciudad de refugio regresen a su hogar, contiene el secreto para que la humanidad pueda regresar a la patria espiritual, el reino de los cielos.

La Biblia nos dice que todos los seres humanos son pecadores y que nuestro hogar es el reino de los cielos (Romanos 3:10, Hebreos 11:13-16). En otras palabras, la tierra es la ciudad de refugio espiritual en donde los pecadores que pecaron en el cielo se han juntado. Así como la única manera de ser liberados de la ciudad de refugio en el Antiguo Testamento era la muerte del sumo sacerdote, solo podemos ser salvos a través del sacrificio de Jesús, el sumo sacerdote que fue ungido con el aceite santo.

Como ni el oro ni la plata podían liberar a las personas de la ciudad de refugio, nuestra salvación no viene de lo material. Solo cuando seamos vestidos con el santo sacrificio de Jesús, podremos recibir la gracia de mirar hacia el reino de los cielos. ¿Cómo podemos participar en el sacrificio de Jesús? Decir simplemente con nuestros labios que creemos, no sirve de nada. Debemos guardar la fiesta de la Pascua que Jesús estableció a través de su carne y su sangre, a fin de participar en el sacrificio de Jesús correctamente.

Efesios 1:7 “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.”

Dios mismo, quien no tiene pecado, vino a la tierra para la humanidad que no conocía de dónde vino ni a dónde se dirigía. Dios se sacrificó hasta la muerte para establecer la santa fiesta de la Pascua. Si toda la humanidad comprende el valor de la Pascua, todos pueden regresar al cielo.

Aún hay muchas personas que no saben acerca del hogar de nuestras almas y no han escuchado sobre la Pascua. A través de este vídeo del sermón, esperamos que muchas personas comprendan que pueden ver el reino de los cielos a expensas del noble sacrificio de Dios, y vengan al camino de la salvación entendiendo los secretos escondidos en la ciudad de refugio.

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